¿Estás cansado de que tu casa tenga siempre el mismo aspecto?
Es hora de que te arriesgues probando algo nuevo que le dé vida a los espacios y te haga sentir en un ambiente totalmente renovado y original.

 

Materiales que necesitas.

  • Rodillo pequeño para esmaltar
  • Brocha plana o paletina
  • Cubeta pequeña de plástico.
  • Pintura tipo esmalte o laca específicas.
  • Imprimación.
  • Destornillador
  • Lijadora y lija

PASOS

1. Desmontar la puerta y herrajes

Desmontar la puerta del premarco, quitar las bisagras y la maneta, aunque no es imprescindible si es muy recomendable. También podemos optar por dejarla en su sitio, quitando la maneta, la pestillera y el bombín de la cerradura

2. Lijar

Lijar es importante por varias razones:

  • Quitamos la pintura vieja o estropeada
  • Preparamos la superficie para recibir la imprimación

Para lijar una puerta lo recomendable es usar una lijadora eléctrica con una lija de grano medio a fino, dependiendo de las condiciones en las que se encuentre la puerta. Mejor empezar con una lija suave e ir devastando poco a poco.

3. Aspirar y limpiar

Tras un trabajo de lijado, es básico aspirar la superficie y los alrededores. No queremos virutas voladoras que terminen en la puerta justo antes de empezar a pintar. Por ese mismo motivo un poco de agua en un trapo o bayeta y unos movimientos de «dar cera pulir cera» no le harán mal a tu puerta.

 

4. Imprimar

La imprimación, es la gran olvidada. Pero si supieras los acabados duraderos que gracias a la imprimación se obtienen, te lo pensarías un par de veces antes de obviarla.

¿Por qué es bueno imprimar?

  • Preparas la superficie para la pintura. Creando un área de trabajo poroso donde la pintura agarrará mejor.
  • Ahorras pintura. La puerta va a absorber la pintura de forma uniforme.

5. Lija nuevamente con grano fino

En este paso coge la lija de taco, una de grano fino, y aplica una ligera presión con el taco sobre la puerta y comienza a lijar toda la superficie sin detenerte en ninguna zona en particular. Cuando termines pasa nuevamente el paño húmedo para eliminar restos de polvo y deja que el agua se seque por completo.

6. Pintar

Ya tienes tu puerta lista para recibir la pintura. Antes de abrir la lata de pintura del color que has seleccionado, remueve la lata como si fuera un cóctel. 

Coloca la pintura en la cubeta, no la llenes demasiado. Coge el rodillo de lacar y sumergelo en la pintura. Antes de utilizar el rodillo cargado hasta los topes de pintura tienes que quitar el exceso. Utiliza la zona rugosa de la cubeta, da unas pasadas y descarga el rodillo de pintura.

Comienza por uno de los extremos de la puerta y fíjate en el dibujo de la veta de la madera. Sigue la veta, dando pasadas suaves sin apretar el rodillo. Aplica la pintura por ambas caras de la puerta, y por los cantos.

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